viernes, 29 de diciembre de 2017

Cuentos | Julio Cortázar



"Entonces tengo que escribir. Uno de todos nosotros tiene que escribir, si es que todo esto va a ser contado."

     Mi primer, e ideal, encuentro con Cortázar, fue con esta colección de relatos recopilados por Espasa, y debo decir que le amé, cada uno es especial a su forma, todos, parte de situaciones cotidianas a impensables finales que te explotan en la cara, o que peor aún, nunca explotan

     Cómo ya dije en “Queremos tanto a Glenda” su forma de narración, en esencia, es un juego de sombras, de contar pero no contar, solo se vislumbran los contornos de la verdadera historia en la que leemos, nunca hay un bueno y un malo, todas las acciones son consecuencias, conexiones a pasados nunca revelados, todo lo que llegamos a saber son las reacciones de estas, quiénes las causan son normalmente los personajes involucrados en el relato, y de forma común  estos esperan esas conclusiones, viven inocuos pero sabiendo que eso se acerca, y nosotros solo estamos ahí para presenciar a medias la conclusión.

     Es, en serio, un deleite poder leerlo, es maravillosos como tuerce la realidad, como observa y explota lo escabrosos de lo considerado común, vacaciones, salir de compras, andar en coche, reunirse con viejos conocidos, todo se torna una odisea, que en pocas líneas ya te atrapa, y te hace sentir el peso de lo que se está contando, y de lo que no, la fuerza de las miradas la importancia de los gestos. Cortázar es un maestro.

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Pd. Todas las reseñas y muchas más están aquí
 

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