"Entonces
tengo que escribir. Uno de todos nosotros tiene que escribir, si es que todo
esto va a ser contado."
Mi
primer, e ideal, encuentro con Cortázar, fue con esta colección de relatos
recopilados por Espasa, y debo decir que le amé, cada uno es especial a su
forma, todos, parte de situaciones cotidianas a impensables finales que te
explotan en la cara, o que peor aún, nunca explotan
Cómo ya
dije en “Queremos tanto a Glenda” su forma de narración, en
esencia, es un juego de sombras, de contar pero no contar, solo se vislumbran
los contornos de la verdadera historia en la que leemos, nunca hay un bueno y
un malo, todas las acciones son consecuencias, conexiones a pasados nunca
revelados, todo lo que llegamos a saber son las reacciones de estas, quiénes
las causan son normalmente los personajes involucrados en el relato, y de forma
común estos esperan esas conclusiones,
viven inocuos pero sabiendo que eso se acerca, y nosotros solo estamos ahí para
presenciar a medias la conclusión.
Es, en
serio, un deleite poder leerlo, es maravillosos como tuerce la realidad, como
observa y explota lo escabrosos de lo considerado común, vacaciones, salir de
compras, andar en coche, reunirse con viejos conocidos, todo se torna una odisea,
que en pocas líneas ya te atrapa, y te hace sentir el peso de lo que se está
contando, y de lo que no, la fuerza de las miradas la importancia de los
gestos. Cortázar es un maestro.
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Pd. Todas las reseñas y muchas más están aquí
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