sábado, 30 de diciembre de 2017

El Vuelo de La Reina | Tomás Eloy Martínez

 
“Para él, una novela es una abeja reina que vuela hacia las alturas, a ciegas, apoderándose de todo lo que encuentra en su ascenso, sin piedad ni remordimiento, porque ha venido a este mundo sólo para ese vuelo. Volar hacia el vacío es su único orgullo, y también su condena.”

     El segundo libro que leo del autor y ya se ha convertido en uno de mis favoritos, desde que leí La Mano del Amo quedé prendado de su estilo narrativo y sus temas de análisis tan diferentes, realmente se sentía onírico en esa narración, por otro sentí que le faltaba algo que no sé expresar, supe que debía volver a leer a este hombre, y no me equivocaba, sigue siendo único, aunque no tan onírico en esta narración, si conserva el duende.

     La novela se desarrolla en un entorno periodístico, y durante gran parte se centra en esto, pues en un país tan colmado de cambios y restricciones, siempre hay escándalos, en especial, políticos. La corrupción es, al parecer, un plato común en toda Latinoamérica, y la estupidez de las masas es de lo que se sirven quienes las cometen, por lo que durante esta parte de la novela no falta la intriga, el sentimiento vertiginoso de caos, de inminente desastre, y aun así, mientras esto ocurre, se va desarrollando en segundo plano una historia de amor algo enfermiza entre Camargo -el director del periódico- y Reina, una reportera “cualquiera” del mismo, claro, vemos que este sentimiento es más unilateral de él hacia ella, pero apenas se está dibujando.

“¿Te parece? Acá no hay principio ni fin. En este país siempre parece que está por pasar algo terrible, y no pasa. Todo va a seguir igual, ya vas a ver.”

     El momento de la historia que abre la novela, es un tiempo presente, pues existen dos tiempos en conjunción, y se salta del presente al pasado por medio de los capítulos, a veces, y otras veces por medio de párrafos, por lo que la segunda y la primera parte se cuentan casi de forma simultánea, haciendo que conozcamos el desenlace antes que las circunstancias. Ahora sí, en la segunda parte, la relación pasa de enfermiza a obsesiva, a hiriente, venenosa, en serio de terror, por lo que la segunda parte, a pesar de no ser propiamente el thriller periodístico que nos venían presentando, sigue teniendo ese estilo, solo que ahora es más dramático, más personal.

     Lo mejor, aparte del estilo lírico y suave del autor, son sus personajes, Camargo es un ser fuerte, despreciable, ensimismado, con complejo de Dios, que odia a las mujeres y a los guantes, que tiene una deuda pendiente con su madre, que es cochinamente humano, y que nunca me agrado, pero sí me fascino, está tan mal como ser humano que es un excelente personaje. Reina, por otro lado, no difiere mucho de este, es egoísta, ensimismada, al principio de la novela algo insegura, pero luego raya en lo déspota, a ratos despreciable, a ratos digna de admiración. Solitarios y lastimosos, fuertes y heroicos, Martínez consigue crear la dualidad perfecta en la personalidad, haciéndoles humanos, cochinos humanos.

“No hay verdad en las apariencias, ya lo sabías, porque ni la más fiel de las imágenes repite el pasado, el alma ni la incandescencia de lo que está reflejando.”

     Y es que es tan genio que advierte al lector con paralelismos continuos dentro de la obra sobre el futuro de esta, no se cansa de advertir y prepara para su conclusión, y aun así deja esa conclusión un mal sabor de boca. Y debo admitir que me gusto al mismo nivel de cómo me pareció innecesario tantos de estos paralelismos, incluso lo sentí como una copia casi literal de lo que nos contaba al principio, pues me parecía muy obvio todo. Llego a resultarme como algo un poco holgazán en una obra tan exquisita, es decir, comprendo el uso que hizo de estos, lo bien que se sirvió, pero personalmente no me llega aun a calar.

     Plus, no esperaba, en serio, esa conexión con “La Mano del Amo”, tan bien hecha, tan rara, tan fuera de lugar, pero tan bien en esa apoteosis final de los personajes, en esas razones tan extrañamente fundamentadas, realmente no le vi razón de ser a esta referencia directa, pero igual la aprecio.

“Hay frases que se quedan, que no se pueden dejar en el aire. Alguien dice algo, y ese algo nos cambia, aunque no queramos.”



     Otra cosa que debo decir, es el momento en que me encontraba cuando leí la novela, no era el mejor personalmente, estaba algo desesperado por la situación del país que hace más incipiente la incertidumbre de mi futuro, y ninguna lectura hasta el momento me había dado lo que no sabía que estaba buscando, hasta que sin saber mucho de su trama, empecé esta historia, que con su gran carga de crítica política, y la realidad de gobiernos corruptos en toda Latinoamérica me dio, de alguna forma,  frases de aliento para mi realidad, la historia en serio es cíclica, y no somos el único país con problemas, por lo que no sé si me ayudo a superar el bajón permitiéndome a visualizar desde la distancia, o me hizo resignarme a todo lo que está pasando, de igual forma, no pudo llegar en mejor momento.


    Sé que he dicho esto con muchos autores, pero debo admitir que, con Tomás Eloy Martínez, la escritura latinoamericana me ha terminado de demostrar su excelencia, una muy querida, e inteligente amiga, siempre me habla que no ha conseguido actualmente ninguna narración tan llena de pasión que la de nuestros autores, y, opino yo, que está en todo lo cierto.

     Otras de las frases que me parecen dignas de extraer son:

“Es más seguro no nacer que existir. En la existencia hay siempre un recuerdo, por mínimo y fugaz que sea, y ese recuerdo siempre te convertirá en otro ser, en otra cosa.”

“Hiciste hace años, tu aprendizaje de la desdicha. Cuando ya no podías aprender más, te volviste inmune a todo sufrimiento. Ahora te queda sólo la cólera.”

“En qué abismos ha caído este país, cómo va a levantarse de esa postración sin fin. ¿Podrá ayudar en algo lo que yo escriba? (…) ¿Ayuda en algo mostrar las llagas? Creo que de nada sirve, que nada ayuda, todos vamos a morir clamando al vacío en este desierto de sordos.”

“Nada más difícil de entender que las razones de un criminal, pensate. Nada más difícil que amar y al mismo tiempo aceptar que no te aman.”

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Pd. Todas las reseñas y muchas más están aquí


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