jueves, 8 de febrero de 2018

La Historia de Lisey | Stephen King



 
“Cuando acabamos y te dormiste, yo permanecí despierto, escuchando el tictac del reloj sobre tu mesilla de noche y el viento, y comprendí que había llegado a casa, que estar en la cama contigo era mi hogar, y que algo que había llegado a acercarse mucho en la oscuridad había desaparecido. Había sido desterrado.”

     Es un poco raro que conozca a este escritor de toda la vida y solo haya leído dos obras suyas, el resto de conocimiento que tengo de él es gracias a las múltiples adaptaciones a la pantalla grande de sus historias más emblemáticas. Más curioso aún se torna el hecho de que ninguna de las dos novelas que he leído son por las que se les conoce en la cultura pop, pues ninguna es de horror, es más, me atrevo a decir que considerar a Stephen King como el maestro de este en particular es menospreciarlo, King es un maestro en todo género y para muestra La Historia de Lisey.

     Se podría -bueno, yo podría- hablar desde varios puntos de vista sobre esta bastante tendido, así que empezaré resaltando el increíble trabajo imaginativo de la historia, me resulto en serio nueva, invierte papeles, juega con la linealidad del tiempo de una forma hermosa, y te lleva por caminos no pensados al empezar la historia. Llega, en determinados momentos, a ser sublime y totalmente esperanzadora y en pocas oraciones pasa a ser horrorosa, crepitante en el sentido más angustioso. Pero eso no quiere decir que no se toma el tiempo necesario para desarrollar todos los aspectos antes mencionados, pues llega en ese sentido a ser dual sin contradecirse, tanto te habla de asesinatos y monstruos como te cuenta chistes de mierda y paseos por la nieve.

“Algunas cosas no se olvidan nunca. Había llegado a creer que las cosas que el mundo pragmático desdeña por considerarlas efímeras, cosas como las canciones, la luz de la luna y los besos, eran en ocasiones las más duradera. Tal vez fuera una chorrada, pero desafiaban el olvido. Y eso estaba bien.
Estaba bien.”

     Lisey, nuestra protagonista, es un personaje que parece simple al principio, muy bidimensional, hasta no poco entrada la novela esta es tu impresión, y la de ella, sobre sí misma. Una viuda algo mayor que está intentando limpiar la casa que compartió con su difunto marido, un famoso escritor, móvil utilizado para empezar a relatarnos el pasado de la pareja, y la historia de Scott, su esposo, desde que se conocen hasta su muerte, aunque no de forma recta, el pasado aquí se cuenta en episodios que sirven de guiatura a Lisey por lo que estas vivencias anteriores no se continúan cronológicamente, lo que hace que te comprometas y te intrigues más en lo que no te cuenta y el por qué no lo hace.

  Mientras que en el presente el tiempo narrativo sí es lineal y seguimos a través del narrador omnipresente la vida actual de Lisey, pocos capítulos después de empezar explota en su cara un hecho que la obliga a cambiar radicalmente su forma de vida hasta ese entonces, pues vemos como la represión conscientemente impuesta sobre su ser va desapareciendo gracias a la necesidad inminente de despertar, de sobrevivir, represión que empieza en el momento de la muerte de Scott, donde encierra sus recuerdos tras una cortina, para poder, de alguna manera, llevar una vida sin él. Por lo que no es un manual de cómo llevar o superar el duelo, es el retrato particular de un duelo, es una carta abierta a la memoria y a los fantasmas que en ella habitan.

“Había descubierto que muchas cosas acerca de la muerte no te las contaban, y una de las importantes era el tiempo que tus seres queridos tardaban en morir en tu corazón. Es un secreto, pensó Lisey, y así debe ser, porque ¿quién querría acercarse a otra persona sabiendo lo difícil que resultaría prescindir de ella? En tu corazón, los seres queridos meren muy despacio, ¿verdad? Como una planta cuando te vas de viaje y olvidas pedirle al vecino que pase de vez en cuando con la regadera, y es tan triste…”

     Es, a su vez, una carta de amor, tanto de sus personajes (de Scott a Linsey) como de King a su esposa, constantemente vemos la forma en que su fama por ser un escritor bestseller, eclipsaba la vida de su compañera. Es una disculpa por las situaciones que le ha hecho vivir y un enorme agradecimiento por ayudarlo, por entenderlo y por mejorar su vida. Y en otro aspecto, esta carta de amor también va dirigida a la creatividad, a los peligros y a la locura vinculada a ella, a lo difícil e impredecible que se torna, a toda la magia que la mente encierra y a todo lo que puede llegar a aspirar el ser humano. En ese y muchos sentidos, la novela se torna enorme.

     También entra en el terreno de las afecciones mentales, y lo hace de maravilla, es respetuoso, pero directo, es crudo, pero está bien informado, varios personajes (el propio Scott y la hermana de Lisey) sufren de -al menos un- trastornos en el área, la locura pasa a ser una suerte de monstruo y una especie de ángel de la guarda, la realidad es totalmente relativa e incluso toma a la creatividad desde un ángulo que hace pensar que esta es más locura que otra cosa. Muestra como es el entorno de estas personas y ejemplifica magníficamente el estigma que se les impone.

“Luego, en lugar de decirle que mientras hay vida hay esperanza, que debía acorazarse con una sonrisa, que siempre hay luz al final del túnel o cualquier otra chorrada recién salida del culo del perro, se limitó a abrazarla. Porque a veces un abrazo es la mejor opción.”

     La historia de Lisey representa -para mí- un cumulo de temas variados que conviven armoniosamente, que rozan sus tangentes pero que nunca se interponen entre sí, en la historia hay cabida para todo, no existe apuro por contar las cosas, no se siente atropellado y no se siente lento, King es, repito de nuevo, un maestro, y todos deberíamos leer al menos una obra de él en nuestra existencia en este plano.

    
Y sí, me caigo, pero solo un poco, medio a lo sumo, y creo que solo porque he creído que caería. Tan tas cosas en Boo’ya Moon se reducen a la de; allí, ver es realmente creer, al menos a veces…; y siempre y cuando no te adentres demasiado en el bosque y te pierdas.”

Otras citas que valen la pena que conozcan si aún no quieren leer el libro:

“Por lo visto, el tiempo no hacía más que deformar el filo del dolor hasta que en lugar de cortar desgarraba. Porque todo había dejado de ser igual, tanto afuera como adentro.”

 “A veces pasaba un día entero sin pensar en él ni echarlo de menos. ¿Y por qué no? Llevaba una vida bastante plena, y además, a menudo había sido un hombre difícil de tartar. Un auténtico proyecto, como habrían dicho los de la quinta de su padre. Pero a veces llegaba un día, un día gris (o soleado) en que lo echaba de menos con tal intensidad que se sentía vacía, dejada de ser mujer para convertirse en un árbol hueco y atenazado por el frío de noviembre. Así se sentía en aquel instante, con ganas de gritar su nombre para traerlo a casa, y su corazón se encogió ante la perspectiva de los años que tenía por delante, y se dijo que el amor no merecía la pena si el precio era sentirse así, aunque solo fuera durante diez segundos. “

“Pero ¿de qué sirve hablar un lenguaje especial si no tienes con quién hablarlo? ¿o alguien en cuyo hombro llorar? Eso era lo que necesitaba esa noche.”

“Sentí todas las cosas que quería decirle acumuladas en la garganta, palabras corrosivas, palabras venenosas, y una vocecilla solitaria y aterrada le suplicó que no las dijera, no a ese hombre, y ella la desterró de su mente, incapaz de hacer otra cosa a causa de la ira.”

“El olvido era una destreza que había refinado hasta la perfección.”

 “No, creo que lo más profundo y tenebroso del bosque aún está por llegar, donde los árboles son más frondosos y despiden un olor dulzón, donde el pasado aún está sucediendo. Siempre está sucediendo.”

“Resultaba sorprendente cuánto podían llegar a doler las insignificancias cuando moría un ser querido.”

“La mente exhausta es la presa más fácil de la obsesión…”
“Creo que puedo contártelo si me abrazas, pero no con la luz encendida.”

“Una luna de verano demencial, sensual, tenebrosamente deliciosa, que iluminaba el valle de piedra en forma de cuña mejor de lo que habría querido.”

 “Quería llorar, pero si lloraba no vería la carretera. Y de todos modos, quizá ya había derramado suficientes lágrimas. Lo cual no significa que no derramara más en el futuro.”

“…ni siquiera planificaba sus libros, por complejos que fueran algunos de ellos. Afirmaba que planificarlos le habría quitado la gracia al proceso. Para él, escribir un libro era como descubrir un hilo de colores llamativos en la hierba, y seguirlo hasta donde lo llevara. A veces el hilo se rompía y acababas con las manos vacías, pero a veces, si tenías suerte, si eras valiente y perseverabas, te conducía hasta un tesoro. Y el tesoro nunca era el dinero que te pagaban por el libro, sino el libro en sí mismo.”

“Todo matrimonio veterano tiene dos corazones, uno claro y otro oscuro. Y aquí está el corazón oscuro del suyo.”

 “…ha torturado la mayor parte de mi infancia y me ha enviado muchas noches a la cama haciéndome sentir insignificante, idiota e inútil, pero todos esos malos momentos han engendrado sus propios tesoros perversos. Han convertido cada beso en oro, cada segundo de sus cumplidos, aun los más indiferentes, en auténticas gemas (…) entiendo que sus besos y sus cumplidos son sinceros; siempre lo son. Es un monstruo, pero no es un monstruo incapaz de amar. Eso era lo más espantoso de mi padre, Lisey, que quería a sus hijos.”

miércoles, 31 de enero de 2018

Un Asunto Tenebroso | Honoré De Balzac



 “Si los hombres quisieren ser francos, reconocerían quizá que nunca los alcanzó una desgracia sin haber recibido algún aviso patente u oculto.”

     Que un autor cree en mi interés por una novela histórica es muy difícil, no es un género que me llame la atención, claro eso no significa que no haya leído algo de este alguna vez (creo que sí pero no recuerdo bien), aun así sigue sorprendiéndome que lograse calar tanto en mí. Sí, ya he leído a Balzac antes y desde aquel momento me ha parecido un genio, pero eso fue hace más de tres años y el libro era de una temática muy alejada a esta en todos los sentidos, sin mencionar que no recordaba detalles específicos de su narración, es más, en ese momento ni rayaba los libros, siendo esto más que un reencuentro, un redescubrimiento de su fuerte voz.

     “Un Asunto Tenebroso” es -introduciendo aquí un poco de historia para establecer contexto- parte de su gran obra “La Comedia Humana” que se compone de más de ¡90 ESCRITOS!, que tratan de la vida de/en Francia, sus personajes abarcan todos los estratos sociales, porque quiso hacer un espejo de la época. Esto lo catapulto desde ese -y hasta este- momento a estatus de genio, de observador, de crítico, de leyenda y maestro.


“¿Se es policía como se es pensador, escritor, hombre de Estado, pintor, general, a condición de saber tan sólo espiar, del mismo modo que otros hablan, escriben, administran, pintan o combaten?”


     Si eso no fuese poco, la obra que hoy nos atañe está considerada la primera novela políciaca de la historia y se puede ver de qué manera asentó las bases del género, pero por favor no se confundan, sigue siendo un relato novelizado de hechos históricos, ocurridos durante la infancia del escritor, y esto fue una de las cosas que más me sorprendieron, pues en esa época Bonaparte regía Francia, es más, aparece como personaje y se le nombra constantemente, claro, este relato no se trata de él, que sea referente indispensable de la época y de los hechos narrados acá, es sólo por el hecho de que todo ocurre en un momento lleno de tensión en su gobierno, factor importante para el desenvolvimiento de la historia.

“Ahora bien, la desgracia de los usurpadores consiste en tener por enemigos a los que han dado la corona y a aquellos a quienes se la han arrebatado.”

     Los verdaderos protagonistas son nobles, nobles ya sin títulos, nobles excomulgados de Francia, antiguos sirvientes de nobles, y los nuevos nobles del gobierno de Napoleón, los poseedores de tierras, los policías y los investigadores, todos en una trama realmente escabrosa, que se podría considerar exagerada si no fuese real. Es cierto que el hecho que le da el tinte policial y el suelo histórico en sí es un secuestro, pero en realidad no se toca tanco como se creería, pues lo importante son los personajes, sus pensamientos, el cambio de sus mundos y sus temores, en resumen, sus vidas.

     Balzac no se contenta con contar el hecho de forma lineal y explicita, lo noveliza al punto que podemos sentir la voz de cada personaje, nos informa de cómo se configuro todo para el suceso, cómo se ven involucrados nuestros protagonistas, y qué ocurre después, dividiendo la narración en tres grandes partes para explicar en cada una lo anterior mencionado, y dejando conocer en una pequeña cuarta parte la conclusión total de todos los hechos (que no ocurre hasta muchos años después).

“¿Hablaba Laurence? Su voz sonaba con el mismo tono en dos corazones igualmente amantes y fieles. ¿Expresaba una idea ingeniosa, graciosa o bella? Su mirada tropezaba con el placer expresado por dos miradas que la seguían en todos sus movimientos, traducían sus menores deseos y sonreíanle siempre con nuevas expresiones…”

     Incluso le queda tiempo de relatar una historia de amor que es una suerte de triangulo amoroso, sin caer en los troops normales (es más si no tuviera doscientos años la historia, diría que reinventa los triángulos amorosos), donde la admiración y el respeto compiten, donde no falta la camaradería, siendo la lealtad es la piedra angular de todas las relaciones en la historia, una obra maestra a mi parecer, en especial por cómo se resuelven todas las problemáticas, pues se siente original, creado por el autor, quien en realidad solo estaba contando los hechos desde su punto de vista.

     Pero sin duda lo mejor de todo es el propio Balzac, cuando se permitía explayarse con sus opiniones propias sobre la vida, las profesiones, la sociedad, incluso la existencia misma, es donde brillaba el genio, donde enamora el autor, claro está, sin tomar en cuenta el maravilloso trabajo que hizo al darle voces a estas figuras históricas y al proporcionarles diálogos que se sienten tan reales como si los hubiera grabado y transcrito, sin dejar de ser hermosos y poéticos, por favor, cédanse el placer de leerlo. 

“La duda absoluta que pedía Descartes no se puede lograr más en el cerebro del hombre que el vacío en la naturaleza, y la operación mental mediante la cual se logra sería, como el efecto de una máquina neumática; una situación excepcional y monstruosa. Trátese de la materia que se trate, se cree en algo.”

PLUS la versión de la biblioteca básica de Salvat viene con la mejor introducción para entender al autor de mano de Carlo Ollero, una joya.

     Otras citas que valen la pena:

“Como un relámpago, brilló para ellos la llamarada de la felicidad en medio de la tormenta.”
 “¡Dios mío! -pensó Corentin (…)- Sólo hay aquí un hombre inteligente con el que me pueda entender, voy a entablar conversación con él.”

 “La prudencia es quizá menos una virtud que el ejercicio de un sentido del espíritu, si es posible acoplar ambos vocablos…”

“…pero sin duda llegará un día en que fisiólogos y filósofos admitirán que los sentidos son, en cierto modo, el revestimiento de una acción viva y penetrante que procede del espíritu.”

“Muchos no comprendieron el profundo sentido de ese aviso misterioso o visible hasta después del desastre.”

 “-En nombre de los acusados, os perdono anticipadamente un error fatal que nada disipará -exclamó-. Somos todos juguetes de un poder desconocido y maquiavélico.”

“La sociedad procede como el océano: después de un desastre recobra su nivel y su aire, y borra su rastro con el movimiento de sus voraces intereses.”

“…los que están enamorados no dudan de nada o dudan de todo.”

viernes, 26 de enero de 2018

La Sombra del Viento | Carlos Ruiz Zafón



     ¿Saben lo estúpido que suena cuando alguien dice “Este es un libro para lectores”? Bueno, hoy me toca ser estúpido, porque realmente este sí es un libro para gente que le gusta leer novelas, pero también para la gente que le gusta la poesía, la fantasía y bueno, el drama. Claro, tiene misterio e incluso un poco de terror, y llega a rozar la novela histórica, pues está moldeada en una época donde el franquismo estaba desfalleciendo, con una Barcelona más gótica que otra cosa.

     Nuestro protagonista, hijo de un librero, es un joven que vemos creciendo conforme va avanzando la novela, por lo que también abarca una historia a lo coming of age, y resulta agradable, necesario, pues descubrimos el mundo que ha creado el autor de manos de este personaje, todo resulta nuevo, fascinante y peligroso. Al principio sí comprendo que pueda resultar un poco tediosos por el estilo de Zafón, pero apenas te acostumbras en serio disfrutas todas las metáforas que usa, porque es realmente hermoso el trabajo de narración, o sea estéticamente complaciente, y pasa a ser la parte reticular de la obra.

     Conforme crece la historia, la tensión en la atmosfera se hace cada vez más pesada, así como la rapidez con la que los hechos son contados, no me malentiendan, no empieza a descuidar a describir menos las situaciones, pero su ritmo narrativo cambia en momentos determinados, de forma premeditada obviamente, para crear en el lector ese sentimiento de angustia por los hechos descritos, incluso es tan genio (el autor), que con una trama que termina teniendo clichés del género logra hacerlos inesperados, o por lo menos conmigo lo logro.

     Pero más que todo este libro es una oda a la literatura, al amor, a la pasión, a la melancolía detrás de las letras, es una carta de amor pública al refugio que terminan siendo los libros, y es un refugio por sí mismo, es una historia clásica sí, pero mientras rinde tributo reinventa las situaciones, el modo de llegar a ellas o sus conclusiones, es espectacular, y casi todo el libro puede ser citado, por lo que, en serio, no es sorpresa alguna que tenga tantos adeptos, ya es una historia de culto.

     No me queda más que recomendarles encarecidamente que lo lean, y en esta opinión no coloco frases porque lo leí en digital y como me robaron el tlf, bc Venezuela, pues, solo les queda confiar en mí.