domingo, 24 de diciembre de 2017

Werther | Goethe



"Trato a este pobre corazón como a un niño enfermo; le concedo cuanto me pide."
 
     Mi segundo encuentro con el autor de "Las Afinidades Electivas" fue igual de bueno, y para tener tanta diferencia de tiempo entre las dos obras, se sienten tan propias, y la esencia es la misma, mientras más lo pienso, más me gusta Werther y más me gustan "las afinidades electivas", están las dos tan plagadas de simbolismos que aún no puedo creer que tengan tanto tiempo existiendo.

"¿No es más bien un despecho oculto, hijo de nuestra pequeñez; un descontento de nosotros mismos, mezclado siempre con alguna envidia, excitada por alguna loca vanidad? Vemos gente feliz que no nos debe su felicidad, y esto no es insoportable."

     El protagonista, por melodramático que pueda parecer, sabe ganarse nuestro cariño, está tan profundamente apasionado que resuma juventud, cualquier acción cala en su psiquis y en su corazón, todo es una explosión de sensaciones, las confesiones que leemos de este resultan inquietantes ¿hay, en la vida real, alguien que sienta tan fuerte siempre? Y si lo hay ¿Cómo vive? Todo me resulta tan llevado por los ideales griegos de profunda belleza y éxtasis frente al completo infortunio y dolor desgarrador que está plagado de cierta nobleza imperecedera. Sí, Werther es egoísta, y esta cegado, obsesionado, pero es puro, realmente no odia, aunque lo diga mucho, a ninguno de los demás hombres.

     Las descripciones son igualmente apasionadas, todo lo que leí se sentía envuelto en un velo, llegando a sentirse todo alterado, todo es tan intenso, que la narración hace sentir mareado, ido, es como una fragancia muy fuerte que llega a atiborrar hasta el punto de ahogar. parte, la inclusión paralela de una historia de amor igual de intensa, e igual de maldita, poco antes de que empiece la principal, resulta un abrebocas de lo que será esta última, es más el autor se sirve de ella para adelantar, de forma sutil, al lector, sobre la dirección que tomará la historia principal.

"¡Qué hermosa es la paz del alma, y qué triste, amigo mío, el que semejante joya tenga tanto de frágil como de bello y singular!"


     Realmente el último sentimiento que deja la novela es desesperanza, y mareo, no quedas indiferente, pues tu terminas siendo el confesor en un papel peor que el amigo de Werther, ya que no puedes interceder en su destino, solo ser testigo, y realmente lo peor es que se siente cómo si Werther tampoco pudiera cambiar ese destino, sucumbe a la fatalidad, es llevado, casi sin resistencia, hacía allá (sí, sé que el personaje nunca decide su final, pero eso es lo que tienen los grandes escritores, el hacerse sentir solo cronistas de la historia, que al igual que el lector, no tienen papel decisivo en ella).


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Pd. Todas las reseñas que voy a subir estos días son de libros a los que les dí 4 estrellas, para ver más reseñas, pueden entrar aquí

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