sábado, 22 de julio de 2017

El Retrato de Dorian Gray | Oscar Wilde

“…y en cuanto a creer en las cosas, las creo todas con tal que sean increíbles.”
     Empecé a leerlo el año pasado, tres días antes de que terminara 2016 mejor dicho, recuerdo que leí y escuche en muchos lugares, desde blogs, entrevistas, canales de booktube hasta páginas de conteos del estilo “los 10-20-50-100 mejores libros” o “los libros que hay que leer antes de morir” “los clásicos que hay que leer antes de los 15-20 años” que alababan la genialidad de Wilde, lo sublime de su prosa lírica, y la oda constante que era su obra hacia lo bello.
     Debo aclarar entonces dos cosas, primero, obviamente me gusta leer, pero me agradan los clásicos de sobremanera, no por el hecho de que sean lo que se supone debe leerse para ser más cultos, o para decir “pues yo leí (…) eso sí es literatura, no como (…)” sino por el hecho de que un libro es un libro, y conforme he crecido y desarrollado gustos propios me he dado cuenta que los clásicos tienen algo imperecedero, por el hecho de que son como canciones para adolescentes, resumen angustias generales, que no dejan de ser específicas para nosotros y creemos secretas (en realidad estoy parafraseando a ‘Demian’ de Hesse aquí). Lo segundo sería que efectivamente lo leí antes de los 20’s, lo leí en mi etapa final con 18, que realmente es la misma vaina que tener 17 o 19, solo que con más comprensión sobre mí mismo y menos crisis existenciales que las que tengo ahora, con eso aclarado creo que entenderán en la mediana estabilidad emocional en que me encontraba durante la lectura.

“Pero no cayó nunca en el error de detener su desenvolvimiento intelectual con la aceptación formal de una creencia o de un sistema…”

     Duré un mes leyéndole, no porque me resultase lento, sí, es algo pausado, pero eso no es malo, los soliloquios de los personajes, en especial de Lord Henry (mi personaje favorito) sobre cualquier tema que quisiera tocar en el momento, eran de disfrute siempre, son largos, y podría decirse que algunos no llevan a ningún lugar dentro de la trama, pero puedo decir que más bien son estos los que construyen la atmosfera, el sentido estético, son los que oponen al mundo creado en la novela las ideas del autor, son la crítica hacia la sociedad en la que vivían.
     De entrada, incluso antes del primer capítulo, Wilde nos ayuda a vislumbrar de que tratará su obra con el prefacio (el cual según he revisado no está en todas las ediciones, en la mía está, pero es bastante vieja, de 1944) donde da una serie de, por decirlo de alguna forma, frases lapidarias, hablando de cosas como que el arte oculta al artista, o de que los libros son creaciones neutras que están bien o mal escritos, finalizando este con “El arte es completamente inútil.” Cosa que yo interpreto como una forma de protesta, de que lo estético es solo eso y no tiene nada de malo, lo bello no necesita otra explicación o un sentido profundo, el significado se lo da el que ve la obra, el arte realmente carece de significado propio, todo es subjetivo, según su punto de vista claro está.

“Si un hombre vive su vida en artista, u cerebro es su corazón- respondió hundiéndose en una butaca.”

    Yo soy mucho de relacionar personajes con autores, en especial los personajes que tienen discursos frecuentes y personalidades altaneras, pues suelen ser una forma exagerada y grosera de la personalidad del autor, y es lo que me pasa con Lord Henry y Wilde, claro que lo podemos ver en Basilio (mi edición tiene hasta los nombres traducidos) pues al final es su creación, sin embargo me cuesta verlo en Dorian, y si sigo por este camino creo entonces que esta obra no cumple por completo con la finalidad del arte que Wilde propone.
     Ahora, dejando de irme por las ramas, me centrare en la trama, que me pareció pausada como ya he escrito -pausada es como un término para decir lento, pero sin que sea ofensivo y connotando que me gusta ese ritmo narrativo-, el primer capítulo comienza con una descripción detallada de un olor y luego de un cuarto, el cual no tardamos en saber que es un estudio, lugar donde se está pintando un cuadro (did you get it?). Durante esto conocemos a nuestros tres personajes principales, Lord Henry y Basilio que se presentan como mayores, con personalidades ya definidas y creencias bastante arraigadas (y contrarias entre sí), luego conocemos a Dorian, se presenta en primera instancia como alguien más joven que ellos, y si han visto la película o cualquiera de las adaptaciones, se sorprenderán de las descripciones físicas en estas y la que se presenta en el libro, son algo contrarias, por decir poco. Lo vemos no solo joven, sino inocente, más conservador, más dirigido a lo que sería el arquetipo de personalidad que representa Basilio, es respetuoso, pudoroso, educado, con pensamientos pueriles y algo perdidos, común en las personas de su edad en esta época, pero sin una personalidad bien definida, influenciable para resumir.
     Desde aquí se puede ver el tipo de relaciones que empezaran entre los tres principales, pues si Basilio es el arquetipo de lo conservador, Lord Henry, sin pensarlo mucho, sería el arquetipo liberal y Dorian está en el medio de estos, al comienzo de la narración, Dorian solo se había relacionado con Basilio, quien, en cierta forma, al ser mayor que este, era su modelo, sin embargo, por fortuna para la narración (e infortuna para la vida de los personajes) Lord Henry entra en su vida, a través de Basilio obviamente. En aclaratoria, no quiero decir que Lord Henry sea el malo, sí, es una influencia fuerte para Dorian, y Basilio lo quiere alejar de este, pero porque siente celos de esta influencia, se ve borrado del panorama, y quiere conservar al Dorian ideal construido por él, el Dorian que siempre debe ser joven y puro, el que está bajo su ala, quiere conservarlo indefenso y débil para su disfrute, para el deleite propio.

“-No hay influencia buena, míster Gray. Toda influencia es inmoral…, inmoral desde el punto de vista científico…
- ¿Y por qué?
- Porque influir sobre una persona es transmitirle un poco de nuestra propia alma.”
     La historia en sí es la alegoría de la juventud llena de excesos, de la intensidad de sentimientos y los cambios de ánimo rápidos, de lo vertiginosa que se siente la vida, de cómo todo cambia con una sola acción, como se crean y destruyen estructuras internas, como la personalidad se va formando, mostrando lo influenciable que se puede ser, y como se crea la moral, a través de Dorian se nos muestra lo que ya sabíamos, la importancia de la belleza (reforzada por la importante descripción continua de escenarios naturales, de salones e incluso de olores) y la reputación, de cómo es creada esta última, por lo que no sorprende que, durante gran parte de la novela, Dorian se muestre como solo un ser reaccionante (algo vacío diría yo) que va agarrando fuerza, pues en la narración vemos como se crea ante nuestros ojos.
“¡Las palabras! ¡Las simples palabras! ¡Qué terribles son! ¡Qué límpidas, qué brillantes o qué crueles! Quisiera uno huirlas ¿Qué sutil magia hay, pues en ellas? (…) ¡Las simples palabras! ¿Hay algo más real que las palabras?”
     Retomando la idea del estilo narrativo, conocemos todos los hechos en tercera persona, los diálogos son siempre importantes, no es una novela que cree una atmosfera cerrada, la creación de esta se da suave, no hay apuro en lo que nos están contando, no te sientes encerrado, en realidad te sientes invitado a el mundo creado, no hay una amenaza que realmente acelere la narración, aunque es cierto que este mundo creado se vuelve cada vez más desesperanzador y gris, lo hace suave, como un pincel manchado introducido en un vaso de agua, sin que lo agites, la tinta se va yendo del pincel lentamente, manchando todo el agua y borrando el color del pincel, así siento la atmosfera progresiva de la novela, hay cierto pesimismo, y la aceptación de este, sí existe un desespero en la narración, este se encuentra escondido, como pánico que nunca sale a la superficie, lo conocemos porque así lo quiere el autor, mas no lo usa, aún en los momentos más vertiginosos de la narración, y en los estados de desesperación en los que caen los personajes, se niega a dejarse llevar por la desesperación, a sucumbir ante la completa melancolía que la misma estética irradia, nos dice que ahí está, que puede usarla cuando quiera, pero se abstiene, hasta el final de la novela (que si han visto alguna adaptación posiblemente ya conozcan) donde la melancolía se une al pesimismo y la falta de color en la que culmina el mundo. Termina de la forma más poética, yo lo interpreto como una conclusión de que a ultimo termino, Dorian es realmente el responsable de su vida y de lo que ocurrió en esta, y de que es él el que causo todo, su viaje fue lo que decidió el mismo que fuese.
“Nada puede curar mejor el alma que los sentidos, y nada sabría curar mejor los sentidos que el alma.”
     En cuanto a adaptaciones, solo he visto tres, y las vi antes de leer el libro, la de 2009 es la más completa, relata la historia, con varias libertades, y creo realmente que es bastante buena, además de que varios de los actores son en mi mente la personificación de los personajes que leí después, como Colin Firth quien hace a Lord Henry y Ben Chaplin que es Basilio, además de la actriz que hace a Sibila, en cuanto a Dorian, lo interpreta  Ben Barnes, quien físicamente, y más que todo por el peinado, me recuerda más a Wilde que a quien se supone interpreta, pero cuya actuación es creíble, ideal.
   Las otras dos son más libres, una es de 2003 “The League of Extraordinary Gentlemen” donde le interpreta Stuart Townsend, al ser una película de acción del tipo de superhéroes, comparte pantalla con otras figuras de novelas clásicas inglesas, como Drácula, Sherlock Holmes entre otras, y aquí usa los poderes que le confiere el retrato para pelear sin temor pues es inmortal.
     La tercera adaptación, y la más reciente es Penny Dreadful (una de mis series favoritas), donde Dorian (interpretado por Reeve Carney) es un personaje principal durante las tres temporadas (2014-2016), lo cual le da tiempo para desarrollarse, en está, al igual que la anterior adaptación, se nos presenta a un Dorian post-creación del retrato, por lo que ya ha vivido bastante y ya conoce su “condición”, es gris, en el sentido de la cantidad de matices que posee, aunque al principio se percibe como plano, en la serie toma un papel de catalizador para varios eventos importantes, sin tomar partido luego de empezarlos, es un personaje que siempre está al margen de la trama principal, ocupado principalmente en sí mismo y en su búsqueda de placer, algo que considero muy propio de él, y que además exuda cuna personalidad histriónica, y una profunda soledad, es a la adaptación que más cariño le tengo, pues amo la serie, y sin duda veo en mi mente más a Carney como Dorian que a Barnes.
     Para finalizar con toda la reseña, quiero decir que es sin duda uno de mis libros favoritos, es una novela que por mucho que piense en ella no consigo qué podría cambiarle (cosa que me pasa con muchas), por lo que le tengo respeto y admiración como obra, probablemente la relea dentro de algunos años. También quiero aclarar que no hay razón por la cual sentirse intimidado, no es nada pesada, y aunque el lenguaje es algo rimbombante, no es en ningún sentido difícil, creo en serio que todos deberían leerlo.
“La vida no se rige por la voluntad o por las intenciones. Es una cuestión de nervios libres, de células lentamente elaboradas, en las que se esconde el pensamiento y donde las pasiones tienen sus sueños. Se puede usted creer sano y salvo. Pero un tono de color entrevisto en la estancia, un cielo matinal, un determinado perfume que ha amado usted y que le trae sutiles reminiscencias, un verso de un poema olvidado que vuelve a su memoria, una frase musical que ya no toca usted; de todo esto, Dorian, se lo aseguro, es de lo que depende nuestra existencia.”

     Plus, la edición que poseo trae vario de los cuentos de Wilde, y como escritor de relatos cortos lo siento como otro, claro está, mucho de los relatos son de su primera fase como escritor, y es algo que se nota, igual que el humor que expresa en “el Fantasma de Canterville” el cual ame también, pero se puede notar la diferencia de forma casi palpable, en el Wilde de algunos relatos y el de El Retrato, lo próximo será leer su poesía y sus obras de teatro.

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